Qué es la osteopatía visceral. En qué consiste y para qué sirve


Tener un organismo sano es fundamental. Hay que tratarlo como una unidad en el que todo, absolutamente todo está conectado o relacionado de alguna forma. Cualquier problema en nuestro cuerpo puede tener diversas causas que lo provoquen. Sin embargo, dentro de la osteopatía visceral, se tienen la mayoría de las soluciones para solventar cualquier disfunción relacionada.

Las dolencias mecánicas de la estructura son de procedencia visceral y fasciocraneal mayoritariamente. Para ello, hay que conocer el funcionamiento de todos los movimientos internos fisiológicos de motilidad y procedimientos correctivos para un óptimo bienestar visceral.

Veamos concretamente que es la osteopatía visceral, en qué consiste y para qué sirve este tipo de tratamiento.

Qué es la osteopatía visceral

La osteopatía visceral es la rama de la osteopatía que estudia el tratamiento de alteraciones de movilidad que se producen en el sistema visceral. Dicho sistema visceral es el encargado de realizar el control del equilibrio interno o homeostasis. Es la parte del sistema nervioso periférico que controla las acciones involuntarias de las vísceras.

Por lo que la osteopatía visceral se basa en la percepción del movimiento interno de dichas vísceras. Para conocerlo, se debe analizar el movimiento fisiológico de estos y se debe aprender el posicionamiento de las manos en caso de hipo o hipermovilidad, con el fin de empezar su protocolo de normalización devolviendo así su motilidad.

La osteopatía visceral recaba conocimiento de músculos, tendones, ligamentos, movilidad, motilidad, fascia y orgánica y fisiología visceral. Aunque, este tipo de osteopatía se suele centrar en la actuación sobre ligamentos relacionados con todos los órganos del cuerpo humano con el objetivo de restablecer sus capacidades para que pueda funcionar de forma libre y recuperar su movilidad.

En qué consiste la osteopatía visceral

La osteopatía visceral consiste en liberar las tensiones mediante una serie de técnicas de abordaje suave. Estas tensiones en las vísceras se producen por falta de dinamismo y puede derivar en una gran variedad de síntomas abdominales y digestivos.

Para la liberación de dichas tensiones, el especialista en osteopatía visceral realiza masajes y acciones manuales actuando sobre la motilidad de la víscera y relacionándola con las conexiones nerviosas, mecánicas y circulatorias. Estas intervenciones suelen durar entre 20 y 45 minutos, y consisten en masajes ligeros sobre las zonas afectadas. De esta forma, se libera tensión en el órgano, devolviendo la funcionalidad y el movimiento que se habían visto alterados.

Para qué sirve

Se trata de un tratamiento manual que trabaja las dolencias viscerales del organismo para conseguir su recuperación. Son dolencias que pueden afectar tanto a órganos como a estructuras.

Este tipo de dolencias pueden estar producidas por golpes traumáticos o situaciones de alto estrés. Son situaciones en las que los órganos del cuerpo pueden entrar en un estado de tensión, impidiéndoles actuar de forma correcta o generando problemas de salud que pueden llegar a ser incluso incapacitantes.

Entre las dolencias que tienen causas viscerales y que por lo tanto pueden recibir un tratamiento de osteopatía visceral encontramos: dolores cervicales, lumbalgia, estreñimiento, migrañas, mareos, retención de líquidos, varices o problemas circulatorios, defensas bajas, secuelas de infección de un órgano, gastritis, hernias de hiato o dolor en las costillas y esternón.

Consejos para el pre y post tratamiento

Previamente al tratamiento de osteopatía visceral, el especialista debe realizar una exploración al paciente para después poder hacer las manipulaciones adecuadas. Dicho profesional debe valorar el movimiento de cada víscera, así como la calidad de cada movimiento, la amplitud y la simetría.

Por otro lado, una vez se haya finalizado la intervención, es aconsejable realizar sesiones periódicamente para prevenir futuras lesiones, aunque se haya corregido la dolencia.

Además, el especialista ofrecerá al paciente una serie de consejos para que pueda recuperar el control de su cuerpo rápidamente.

 

 

 

¿Qué es el masaje linfático y para qué sirve?


Estar sentado o pasar muchas horas de pie mientras trabajamos no es lo más adecuado para la salud de nuestro cuerpo. Si a esto le sumamos una mala alimentación y una vida sedentaria, nuestra salud general puede verse afectada. En este caso, los factores previamente mencionados pueden provocar que ciertas funciones de nuestro organismo se vean afectadas y no trabajen correctamente en la eliminación de toxinas. Por lo que nuestro cuerpo no sería capaz de depurar apropiadamente, lo que puede derivar en hinchazones o edemas por una mala circulación.

Cuando esto ocurre, es bueno saber que existen terapias manuales específicas para mejorar esta situación, como es el Drenaje Linfático Manual.

Veamos qué es y para qué sirve este método.

¿Qué es el drenaje linfático?

Lo primero de todo es aclarar en qué consiste el Sistema Linfático, que es el que se trata con esta técnica. Se trata de un un conjunto de vasos sanguíneos que trabajan en paralelo con el Sistema Circulatorio. Su principal función es transportar las sustancias de desecho producidas en el proceso de nutrición. Estas sustancias se mueven a través de la linfa, que es el líquido amarillo del Sistema Linfático formado por agua y proteínas. Esta linfa se depura en los ganglios linfáticos, los cuales filtran y depuran este líquido.

Los principales grupos ganglionares se encuentran en el cuello, las ingles, el pecho, el abdomen y las axilas. El problema viene cuando no se puede filtrar bien en estas zonas del cuerpo, provocando que algunas de esas sustancias se queden estancadas. De esta forma, aparecen los hinchazones y edemas debido a la congestión de los grupos ganglionares.

Aquí es donde entra el masaje linfático o drenaje linfático manual, que es la técnica que sirve para estimular la linfa del Sistema Linfático. Este tipo de masajes se realizan con presiones muy leve pareciendo incluso caricias, por lo que el paciente no sufre dolor alguno. Son manipulaciones lentas, rítmicas y sutiles para el cuerpo. Aunque no sean presiones muy fuertes, se tratan de estimulaciones muy beneficiosas. Pero se deben realizar correctamente para conseguir el resultado deseado.

Beneficios del drenaje linfático manual

El masaje linfático se conoce por sus beneficios celulíticos, pero es mucho más que eso. Entre ellos desataca que:

  • Reactiva la circulación linfática y sanguínea, aliviando problemas como las varices provocadas por complicaciones en el retorno venoso.
  • Elimina el exceso de líquidos y mejora la reabsorción de líquidos para activar la circulación linfática.
  • Mejora el sistema inmunológico y por lo tanto las defensas del cuerpo.
  • Reduce la inflamación de la piel y elimina edemas
  • Relaja el sistema nervioso, pudiendo aliviar problemas como migrañas.
  • Mejora el aspecto de la piel, reduciendo problemas de acné o celulitis.
  • Efecto analgésico en ciertos pacientes que presenten ciertas dolencias, como la fibromialgia.

Cuándo no es aconsejable realizar un drenaje linfático

Como has visto, el drenaje linfático posee numerosos beneficios, tanto estéticos como funcionales del propio organismo. Sin embargo, existen ciertos casos en los que no es recomendable este tipo de técnicas. Por ejemplo:

  • Cuando en presencia de tumores se presente metástasis.
  • Cuando haya trombosis o flebitis.
  • Cuando exista insuficiencia cardíaca.
  • Cuando el paciente presente crisis asmática.
  • Cuando se padece una infección aguda que podría favorecer la propagación de la infección.
  • En algunos casos de embarazo, cuando se produzcan complicaciones.
  • Cuando padezca el Síndrome del Seno Carotideo.
  • Cuando el paciente sufra de hipertiroidismo, ya que, depende de si se puede activar la acción de la glándula tiroides con el masaje.
  • Cuando padezca asma o bronquitis, realizarlos con cuidado.
  • Cuando haya hipotensión arterial y se pueda producir una bajada de tensión brusca en el paciente
  • En pacientes con cáncer que no esté controlado
  • En zonas en las que haya alguna infección crónica mejor evitarlas.

De ahí la importancia de conocer la técnica para realizar este tipo de terapias manuales correctamente y no desarrollar otro tipo de complicaciones en el paciente. Tanto si buscas un profesional, como si quieres aprender a manejar este tipo de masajes, en Escuela Master Natura ofrecemos cursos especializados impartidos por expertos en este tema.

¿Qué es el Masaje Tailandés y en qué consiste?


La práctica del Masaje Tailandés es una de las técnicas más relajantes y más efectivas para nuestro sistema neuronal, esquelético y miofascial. Es uno de los masajes más antiguos y con mayor historia. Por ello, desde Master Natura te traemos información acerca de este tipo de masaje y aprenderemos en qué consiste, ya que es una práctica que muchas veces confundimos o que no tenemos muy claro cómo funciona.

Además, no solo ayuda al usuario, sino que el terapeuta también obtiene beneficios.

¿En qué consiste el masaje tailandés?

La práctica del Masaje Tailandés es un masaje tanto relajante como descontracturante. Su principal objetivo es restablecer al cuerpo de sus tensiones estructurales diarias físicas, y a la vez calmar la agitación mental. Por lo tanto, es un masaje que trabaja tanto la parte física de nuestro cuerpo, como la mente y su bienestar total. El masajista estirará tus extremidades, espalda, cuello y torso, dependiendo de la necesidad.

Es un tipo de práctica que se realiza en el suelo sobre una esterilla o colchoneta fina. Tanto el terapeuta como el paciente están vestidos completamente, con ropa cómoda y que permita movimiento, ya que no se requiere el uso de aceites ni esenciales para su práctica. La técnica utiliza únicamente las manos del profesional, y consiste en presiones y estiramientos localizados en todo el cuerpo.

Gracias a esto, se liberan tensiones que se encuentran a un nivel más profundo en el tejido muscular, y que con un masaje occidental no se puede alcanzar.

El masaje tailandés es una de las ramas de la Medicina Tradicional Tailandesa. En la actualidad el gobierno tailandés regula y reconoce esta práctica como una disciplina médica, aunque también se practica en tratamientos no médicos dentro de la industria del spa y el turismo. En Europa llega en la década de los 90, dando lugar a numerosos profesionales y clínicas de masajes que ofrecen este tipo de tratamiento.

¿Cuál es su origen?

Es una Terapia Manual de origen oriental que se realizaba en los Templos budistas de la antigua Tailandia. Al estar numerosas horas meditando, este tipo de masajes les ayudaban a reponerse y estirar el cuerpo.

Se dice que su fundador fue el médico de Buda, hace más de 2500 años, conocido por el nombre de Shivago Komarpaj. Gracias a sus conocimientos ayurvédicos, combinó la medicina tradicional china, dando lugar a las cuatro ramas de los que sería la medicina tradicional thai: prácticas espirituales, medicina tradicional, remedios herbales y lo que nos trae hoy aquí, el masaje tailandés. Sin embargo, no se puede aplicar a un único fundador la creación del masaje tailandés ni de la medicina tradicional tailandesa. Al igual que en todo, surge de una combinación de influencias de otras medicinas asiáticas relativamente cercanas, como la India.

La práctica de masaje tailandés. Después de conocer los beneficios de su práctica empezó a ganar popularidad en la zona asiática y a ser un eslabón fuerte en el ámbito de la medicina. A día de hoy es una combinación de esas tradiciones curativas que se han conservado durante años y que llegan hasta el siglo XIX con diversas influencias del reino. Sin embargo, a pesar de su popularidad no existe un consenso claro y riguroso sobre cómo se debe practicar, ya que cada región o país tiene su variante.

¿Cuáles son sus beneficios?

Gracias a su proceder, este tipo de masaje aporta beneficios no solo al usuario que lo recibe, sino que también el terapeuta al ponerlo en práctica.

Entre los beneficios que experimenta el terapeuta destaca:

  • Controlar la mente a través de su adiestramiento.
  • Mejorar la circulación de energía por el cuerpo
  • Aumentar la flexibilidad y la elasticidad
  • Trabajar la dinámica del movimiento corporal

Entre los beneficios que consigue el usuario encontramos:

  • Tonifica el sistema nervioso y activa el sistema linfático
  • Aumenta la flexibilidad de los músculos y fortalece tendones y ligamentos
  • Mejora la postura del cuerpo ya que estira la musculatura y moviliza la columna
  • Mejora la capacidad respiratoria y el riego sanguíneo
  • Disminuye el estrés, la fatiga, la ansiedad o el insomnio, aportando relajación
  • Armoniza la conexión cuerpo y mente, regulando los estados de ánimo.
  • Fortalece el sistema inmunológico y activa el sistema linfático

Si tienes alguna duda o necesitas más información acerca de este tipo de masaje, ya sea para su práctica como para su disfrute, no dudes en ponerte en contacto con Master Natura y te atenderemos sin compromiso.

Importancia del cuidado de los pies en la salud general


Tener unos pies saludables repercute en nuestra calidad de vida y en nuestra salud en general. Son nuestro único apoyo de cada día donde sostenemos todo nuestro peso. Un solo pie debe aguantar el doble de peso en cada paso, y si hablamos de correr este te peso de multiplica por dos. Además de ser nuestro punto de apoyo, son los que nos permiten desplazarnos y movernos de un sitio a otro. Si recorremos diariamente 10.000 pasos podemos traducir esta distancia en dar cuatro veces la vuelta al mundo simplemente caminando. Esto son muchos kilómetros que nuestros pies deben ser capaces de realizar. Por ello, es importante mantener la máquina a punto y hacer revisiones periódicas. Lo normal es acudir al podólogo o al médico cuando tenemos dolores insoportables o para molestias puntuales. Sin embargo, lo óptimo es acudir al menos una vez al año, ya que podemos prevenir numerosas patologías.

Beneficios de tener pies sanos

Revisar nuestros pies ya sea en una consulta periódica, o nosotros mismos, ayuda a comprobar que no haya ningún problema, desde una ampolla hasta una inflamación. Por ello, cuidar nuestro medio de desplazamiento debe ser vital. Al usarlos todos los días, es fácil su deterioro. Hacer revisiones anuales es lo más aconsejable para evitar la aparición de molestias o enfermedades más graves:

  • Previene enfermedades: mantener unos pies limpios y sanos ayuda a prevenir la mayoría de las patologías relacionadas con la higiene, como, por ejemplo, los hongos o papilomas.
  • Mejora nuestra calidad de vida: tener unos pies sanos repercute en nuestro día a día. No hay nada más incómodo que dar un paseo y sufrir alguna molestia relacionada con la salud de los pies. Por ejemplo, los cayos o los dolores en la planta de pie. Muchas veces no valoramos la calidad de nuestros pies hasta que empezamos a tener problemas por falta de cuidado.
  • Se gana en autonomía: tener uno pies sanos no solo previene enfermedades, sino que mejora nuestra autonomía y nuestra capacidad de ir a donde queramos.
  • Mantiene activo nuestro cuerpo: uno pies saludables repercuten en la movilidad corporal y aumenta la capacidad de prevenir caídas o tropiezos.

importancia de tener pies sanos

Enfermedades más comunes que podemos evitar

Existen muchas enfermedades o patologías que podemos evitar si cuidamos la salud de nuestros pies. Algunas son provocadas por un descontrol en la edad infantil o descuidar nuestros pies en la adolescencia. Por ejemplo, una mala pisada si no se corrige desde pequeños, puede evolucionar a lesiones u otros síntomas. De ahí su importancia de detectarse a tiempo con la ayuda de un especialista. Algunas de estas enfermedades provocadas por una mala pisada son las conocidas como lesiones musculares y osteoarticulares, como por ejemplo, fascitis plantar, sobrecargas musculares o tendinitis. Además, las lesiones podales suelen repercutir en otras extremidades que acaban sufriendo las consecuencias, como la columna vertebral, las rodillas, o la cadera.

También, algunas son provocadas por nuestra actividad diaria. Personas que pasan mucho tiempo de pie en el trabajo o que utilicen tacón de forma habitual, puede desarrollar lesiones como esguinces de repetición, tendinitis, gemelos sobrecargados, espolón calcáneo o metatarsalgias.

10 Consejos para cuidar nuestros pies

Desde Escuela Masternatura sabemos la importancia del cuidado de los pies en nuestro día a día. Por ello, hemos redacto 10 consejos clave para mantener su salud o mejorar su estado:

  1. Llevar una buena alimentación: bien es sabido que la base de un cuerpo sano es una buena alimentación. Pues para unos pies saludables también es importante. Sobre todo, cuando se padece diabetes, ya que un azúcar muy elevado en sangre puede perjudicar a los nervios periféricos, que son los responsables de enviar información del cerebro y la médula espinal al resto del cuerpo. Además, una mala alimentación puede explicar el por qué los pies a veces están fríos. En ocasiones esto debe por un déficit de vitaminas del grupo B (B6 y B9), de ácido fólico o de vitamina B12.
  2. Ducharse con agua fría y caliente: dar una ducha alternado agua fría y agua caliente es beneficioso para activar la circulación de la sangre en nuestros pies.
  3. Utilizar un buen calzado: un zapato incómodo puede ocasionar graves problemas a la larga. El uso diario de tacones no es recomendable, y este no debe superar los 4 cm de tacón. Además, utilizar un zapato demasiado apretado puede ser la causa de tener pies hinchados. Si está demasiado ajustado, el zapato puede impedir la correcta circulación de la sangre.
  4. Cortar las uñas con regularidad: mejor cortar las uñas de forma recta y evitar cortarlas con forma curva.
  5. Secar bien los pies: al salir de la ducha es importante secar bien los pies y no taparlos inmediatamente. Además, es recomendable no calentarlos en radiadores o estufas, ya que este tipo de secado puede favorecer la aparición de sabañones. En esos casos lo mejor es masajear el pie para activar la circulación.
  6. Usar calcetines de fibras naturales y calzado transpirable: este tipo de complementos para nuestros pies son los más adecuados ya que permiten una buena transpiración. Por ejemplo, los calcetines que son de algodón son una buena opción.
  7. Estar bien hidratados: al igual que la alimentación, estar bien hidratados es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, y por tanto, también de nuestros pies.
  8. Tener una higiene adecuada: una mala higiene puede ser la explicación de por qué los pies huelen mal en ciertas ocasiones. Esto también puede estar provocado por el tipo de zapato o por los materiales que lo constituyen, ya que hay algunos que favorecen el sudor o impiden su transpiración. Tan importante es mantener limpios los pies como el calzado que utilizamos.
  9. No andar descalzo por lugares públicos: sobre todo si se tratan de espacios húmedos que puedan favorecer la aparición de hongos.
  10. Hacer ejercicio moderado de forma regular: los ejercicios demasiado agresivos o de gran impacto pueden perjudicar la salud y el estado de los pies con el tiempo. Lo mejor es realizar un ejercicio moderador a adecuado a nuestras capacidades, ya que favorece la oxigenación y el riego sanguíneo a lo largo del cuerpo.

Para finalizar, te dejamos un consejo extra, ya que se ha demostrado que andar descalzo favorece la circulación sanguínea, además de liberar estrés o ejercitar la musculatura de los pies. Ahora nuestras madres no podrán enfadarse si nos pillan sin zapatos por casa.

¿Es normal sentir dolor después de un masaje?


Tras una buena sesión de masaje, puede ser habitual sentir algo de dolor o molestia en la zona que ha sido tratada. No te preocupes, esto suele ser algo habitual. Especialmente en masajes que precisan de una intensidad alta o de terapias manuales enfocadas en curar alguna lesión. De hecho, es habitual que la temperatura de la zona masajeada aumente hasta en 3 grados, ya que la sangre se dirigirá a esta parte del cuerpo por la estimulación que ha experimentado previamente. Aún así, es evidente que existen algunos masajes que son más «dolorosos» que otros, por la intensidad empleada, la zona donde se realizan o, como hemos dicho antes, por tratar una dolencia que ya duele de por sí.

Masajes más dolorosos

Como hemos mencionado antes, existen masajes que son más dolorosos que otros. Aquí os vamos a dejar tres de los más dolorosos o que más agujetas dejan. Importante destacar que el dolor en estos casos, e incluso la aparición de hematomas es normal por un par de días.

Masaje deportivo – descontracturante

Los masajes deportivos suelen ser bastante molestos por la intensidad. Los terapeutas manuales deben descargar los músculos de personas que los tienen muy sobrecargados y en gran tensión por los esfuerzos continuados que realizan entrenando o compitiendo. Suelen ser desagradables porque son muy intensos e incómodos. De ahí que los deportistas, sobre todo los de élite, tengan una gran resistencia al dolor post masaje.

Masaje anticelulítico

El masaje anticelulítico se centra en eliminar la celulitis. Es distinto al anterior ya que este se centra en romper las fibras formadas en la dermis, para que la celulitis se pueda eliminar de manera natural y fluida. Aunque duele y suelen aparecer hematomas porque se rompen algunos capilares, su regeneración es beneficiosa porque se reconstruyen más fuertes.

Masaje lesión

Por razones obvias este es el más doloroso. El masaje que se aplica por lesión es muy invasivo e incómodo. Por ejemplo, si ha existido una rotura de fibras, el masajista tendrá que unir manualmente esas fibras, amasándolas como si fuera una masa. Aplicando gran presión y movimiento.

El dolor después del masaje es variable

No estamos ante una ciencia exacta. La intensidad del dolor puede variar dependiendo de la persona y del estado del cuerpo de la misma. Por ejemplo, los deportistas tienen el umbral de dolor más alto que una persona que no lo es. Las personas asiduas a tratarse con masajes, también estarán más acostumbradas a la intensidad.  Los dolores post masaje pueden ser agujetas o tensiones, y algunos dejan moratones que a los dos días desaparecen. Insistimos, es algo normal.

¿Cómo eliminar el dolor post masaje?

Normalmente, el dolor se va solo y no suele durar más de dos días. Tampoco debemos estar doloridos más tiempo, si bien es cierto que todo depende de la lesión o dolencia que tengamos. Aún así, si no tenemos demasiado aguante o simplemente el dolor perdura, puedes probar los siguientes consejos. 

  • Estimular la zona afectada con agua fría y caliente: Aunque en principio puedas pensar que un baño sería más relajantes, es cierto que un mínimo de presión con agua fría y caliente en contraste ayudaría mucho a dejar ir el dolor.
  • Aplicación de bálsamos calmantes: La aplicación de bálsamos con propiedades antinflamatorias o analgésicas también serían bienvenidas.
  • Manta eléctrica: En zonas como la lumbar, el uso de calor con una manta eléctrica ofrece resultados muy buenos.
  • Si existe hematoma, la aplicación de cremas con árnica funcionan fenomenal. Importante que las sustancias que tenga, sirvan para drenar y desinflamar la zona aplicada.

Tipos de mascarillas faciales ¿Cuáles son las mejores?


Las mascarillas faciales han resultado ser el complemento perfecto para los masajes en la cara. Este tipo de prácticas ayudan mucho a regenerar la piel de la cara por tener las mascarillas una gran concentración de principios activos que, de manera instantánea, actúan sobre la superficie de la piel e incluso las capas más profundas de la epidermis. Hasta no hace mucho tiempo, las mascarillas faciales no se empleaban con tanta asiduidad. Sin embargo, en los últimos tiempos, este tipo de productos se han ido incorporando al mercado más común por parte de marcas de belleza, salud y bienestar.

Con respecto al sector de las terapias manuales, el uso de mascarillas faciales es un complemento perfecto a cualquier tipo de tratamiento con manipulación facial. Ya que relaja, nutre y repara la piel de la cara, con todos los beneficios que ello conlleva. Por eso, os vamos a hablar de los tipos de mascarillas faciales y cuáles son las mejores.

Mascarillas clásicas

Son las mascarillas faciales que hemos usado toda la vida. Se aplican con los dedos sobre el rostro, aplicando la mezcla que viene en un frasco, como si de crema hidratante se tratara. En estas mascarillas no encontramos todo tipo de funciones: exfoliantes, hidratantes, reafirmantes… Estas se recomiendan sobre todo para pieles muy secas.

Mascarillas ‘peel off’

Mascarillas que tienen una textura de gel adaptable a la cara, de aspecto gelatinoso, cuyo principal objetivo es eliminar todas las impurezas de la piel cuando se retiran. Para que funcionen correctamente, se recomienda tomar un baño previo con agua caliente, ya que los poros de nuestra piel se abrirán y beneficiará la retirada de impurezas. A la hora de retirarla, se debe hacer con cuidado, retirando la mascarilla desde la parte inferior del rostro hasta arriba.

Mascarillas oclusivas

Estas mascarillas son muy buenas ya que favorecen que nuestra piel absorba cualquier tipo de crema o sérum que apliquemos debajo de esta. Para tratamientos más exhaustivos viene de maravilla.

Mascarillas de barro

Muy habituales en centros de salud y estética. Su función es doble ya que limpian e hidratan al mismo tiempo. Se suelen hacer con arcilla (que tiene propiedades calmantes, estimulantes y regeneradoras) y también funciona muy bien para limpiar poros. Se usa una brocha y no se necesitan más de 15 minutos de aplicación.

Mascarillas de velo

Muy frecuentes en países orientales como Japón o Korea. Se trata de mascarillas de celulosa impregnadas con principios activos variados, dependiendo del tratamiento a efectuar. Son realmente cómodas ya que su diseño permite la adaptación a cualquier rostro. No dejan residuos por lo que es una de las más cómodas.

Mascarillas en polvo

Como su propio nombre indica, se hacen a partir de polvo mezclado con agua. La mezcla homogénea que resulta de esta fusión no deja ningún tipo de residuo. Pero si que es cierto que cada vez se usa menos ya que hay que mezclarla anteriormente y se tarda un poco.

Mascarillas en stick

Mascarillas de aplicación muy sencilla y de fácil dosificación. De esta manera nos aseguramos de no macharnos y de aplicar la cantidad adecuada, no desperdiciando producto. También, este tipo de mascarillas permiten mezclar diversos principios activos, en lo que se conoce como multimasking.

Mascarillas burbuja (bubble masks)

Mascarillas carbonatadas de gran actualidad. Procedente del país asiático de Korea, esta se aplican en la cara y a los 5 minutos, el principio activo comienza a efervescer al entran en contacto con la piel, lo cual genera unas burbujas que limpian a fondo los poros.

Mascarillas caseras

Estas son las mascarillas que nos fabricamos nosotros mismo en casa con ingredientes que todos podemos tener. Miel, aloe vera, avena… tienen propiedades muy buenas para la piel.

¿Cuáles son los mejores masajes para el invierno?


Las épocas más frías del año propician un mayor número de lesiones y afecciones tales como contracturas o tensiones musculares. Esto es debido a que las bajas temperaturas y los contrastes entre lugares cálidos como pueden ser oficinas o viviendas y otros mucho más fríos como la calle, provocan que nuestros músculos sufran espasmos, tensiones o tirones muy perjudiciales. Esto se acrecenta además en las personas que realizan cualquier tipo de deporte al aire libre. Si no se realiza un buen calentamiento, el riesgo de lesión se multiplica. De esta manera, aparecen los calambres, las contracturas o las roturas de fibras. Por eso desde Escuela Masternatura os queremos redactar este artículo para hablaros sobre los masajes que recomendamos para esta época del año.

Mejores masajes para invierno

Estos masajes son los que recomendamos para esta época tan fría del año. Te vendrán de maravilla para sentirte mejor y para evitar lesiones y dolencias.

Masaje con aceites esenciales

Estos masajes son muy relajantes y ayudan mucho a superar el dolor de contracturas. Los aceites esenciales ejercen una doble función: Las esencias estimulan el músculo y descontracturan, a la vez que relajan y alivian del estrés. Estos aceites son aromáticas y muy agradables a los sentidos.

Masaje estimulante

En esta época del año, el frío, la tensión, los cambios de temperatura y la menor exposición al sol provocan que te sientas con menos energía, más fatigado y con mayor estrés acumulado. Los masajes estimulantes con aceites esenciales u otro tipo de sustancias con buenas propiedades tendrán un efecto revitalizante, energético y estimulante en tu cuerpo. Estos masajes ayudan muchísimo a combatir el cansancio y tienen aplicaciones terapéuticas. La terapia manual junto con el uso de aceites te ayudará a restaurar tu equilibrio físico y mental, favoreciendo la fluidez de la energía.

Masaje con piedras calientes

Este es uno de los masajes más curiosos y llamativos. Su origen reside en corrientes como el reiki y las técnicas orientales de terapias manuales, basándose en la existencia de chakras en el cuerpo, que son los centros energéticos. Se emplean diversas piedras a diferentes temperaturas sobre estos chakras para favorecer la circulación de la energía a lo largo del cuerpo. De esta manera, todas las partes del mismo se van interconectando y se eliminan los posibles bloqueos que existan. De esta manera, se produce una recuperación total de la energía y una relajación extrema del cuerpo. La aplicación de piedras calientes favorece la eliminación de tensiones musculares.

Masaje facial y corporal integral

En nuestra cara acaban muchas terminaciones nerviosas y zonas que favorecen la estimulación y el placer. Por eso siempre se recomienda que los masajes faciales se incluyan de manera regular en las rutinas de terapias manuales. El masaje facial ayuda a eliminar toxinas y favorece la circulación, además de tener un efecto descongestionador. Este último es realmente interesante para la época del año en la que estamos: resfriados, mocos, taponamientos nasales… Por otro lado, combinando el masaje facial con el corporal completo, podemos ayudar muchísimo a reducir todo tipo de tensiones musculares, estrés, bloqueos y demás. Digamos que este sería el perfecto ejemplo de una terapia manual perfecta para esta época del año.

¿Qué son las bursitis y cómo pueden tratarse?


En nuestro cuerpo tenemos una especie de sacos de líquido cuya función es aliviar la fricción de los huesos con los tejidos blandos que los rodean, tales como músculos o tendones. Estos sacos se llaman bursas, y cuando se inflaman causan bastante dolor y aparecen los problemas que se conocen como bursitis. Este tipo de dolencia o lesión aparece con asiduidad en deportistas que fuerzan de manera sistemática las articulaciones en las que se encuentran.

Principales causas de la bursitis

Aunque es obvio que esta dolencia surge como consecuencia de forzar la articulación, las bursitis se pueden clasificar en dos grupos:

  • Traumáticas / mecánicas: Son lesiones que se originan por movimientos reiterados en las articulaciones: Golpes, traumatismos, caídas, sobrecargas o presiones demasiado intensas.
  • Sistémicas: Estas estarían asociadas a enfermedades que favorecen la inflamación o el deterioro de los tejidos: Artritis reumatoide, infecciones, diabetes, tiroides…

Si la bursitis aparece de repente, se considera aguda. Mientras que si surge como consecuencia de un desgaste continuo por enfermedad u otra razón en una articulación localizada, se considera crónica.

Principales síntomas de la bursitis

Es muy importante identificar cuanto antes una bursitis para tratarla y empezar a curarla. Sus síntomas son bastante característicos:

  • Dolor en la articulación cuando se presiona o se mueve
  • Imposibilidad de realizar determinados movimientos
  • Inflamación y calor en la zona de la articulación
  • Enrojecimiento de la piel
  • Aumento de líquido en la articulación
  • Si estamos ante una bursitis causada por enfermedad, puede provocar fiebre

Tipos de bursitis

Algunas causa mayor dolor y otra pueden ser más graves. Estas son las bursitis más habituales:

  • Tendón de Aquiles: Si es el anterior, afecta a la bursa que se encuentra delante de la unión del tendón con la parte posterior del tobillo. Si es el posterior, sería en la unión del tendón con el hueso calcáneo. Normalmente esta dolencia se debe al uso de calzado inadecuado, sobre todo en el ejercicio físico. La presión continua y excesiva sobre el talón hace que aparezca este tipo de bursitis.
  • Cadera: De causas traumáticas o sistémicas, El calzado blando y plano, correctamente ajustado y adecuado, ayuda mucho. Es muy usual en porteros de fútbol u otros deportistas que caen sobre las caderas constantemente.
  • Codo: Aparece en la punta del codo, normalmente por un traumatismo. También es muy frecuente en deportistas que usan mucho la articulación del codo (tenis, padel, golf…) o en personas que apoyan mucho el codo.
  • Rodilla: Será medial cuando afecte a la bursa que se encuentra en la parte interior de la rodilla. O prepatelar cuando se inflama la parte anterior de la articulación, normalmente en personas que están mucho de rodillas.

 

 

 

Las mejores posturas para trabajar en una oficina


Si trabajas en una oficina sabrás que pasarás gran parte de tu vida sentado en frente de un ordenador. Y aunque pueda parecer un trabajo inofensivo y poco lesivo, lo cierto es que a la larga, puede acarrear problemas de salud graves si no has cuidado aspectos básicos como la postura. El adaptarse al puesto de trabajo en pos de una mejor salud y la prevención de lesiones se conoce como ergonomía. Y este es uno de los apartados más importantes de la prevención en materia de riesgos laborales.

Adoptar una buena postura ergonómica en el trabajo te ayudará a prevenir dolores musculares, problemas de espalda, lumbalgias, etc… Además, la comodidad también se traduce en rentabilidad para la empresa en la que trabajas. Por lo que estar cómodo y protegerse siempre será mejor. Teniendo todo esto en cuenta, hemos reunido cinco mejores posturas para trabajar en una oficina. Eso si, cuando el daño ya esté hecho, no dudes en visitar a un especialista que pueda tratar las dolencias existentes.

Higiene postural

Podemos parecer pesados, pero es la base de todo lo que estamos hablando en este artículo. La postura es lo más importante. Si no la cuidas, ya puedes tener la mejor silla en el puesto de trabajo más cómodo del mundo, que no servirá de nada. La espalda debe recostarse sobre el respaldo de la silla de forma recta, protegiendo sobre todo la zona lumbar.

Disponer de una silla ergonómica

El asiento es primordial a la hora de situarte en tu puesto de trabajo. Debes tener una silla que pueda regular su altura, tener distancia entre tu cuerpo y la pantalla, etc… En cuanto a la altura, tus pies deben estar siempre en contacto con el suelo, las rodillas en ángulo de 90 grados, a la altura de las caderas. La parte inferior del respaldo de la silla de ofrecer un apoyo perfecto para la zona lumbar. Los brazos y manos deben estar relajados. Y la muñeca nunca deberá estar en tensión cuando estés manejando teclado o ratón. Y además, la muñeca debe estar alineada con el brazo. 

Superficie de trabajo optimizada

Es muy importante que los objetos que vayamos a usar de diario en nuestra labor estén a nuestro alcance. O mejo dicho, al alcance de nuestra mano. Si precisas de manejar documentos de papel, sitúalos entre la pantalla y el teclado. Por otro lado, y siempre que sea posible, reducir el uso del ratón.

Posición de la pantalla

Para ganar amplitud y visibilidad, las pantallas al fondo del escritorio. Estas no deben ser mayores de 19 pulgadas. Si necesitas una distancia recomendada, extiende tu brazo y donde alcance, ahí debes situar la pantalla. La pantalla debe situarse a una altura media, de los ojos y ligeramente orientada hacia atrás.

Comprueba que tu puesto de trabajo y tus posturas son correctas

¿Tienes la espalda recta y los hombros hacia atrás?

¿Tiene el teclado una altura por la cual nuestro brazo y antebrazo está en ángulo recto?

¿Están las rodillas formando un ángulo de 90 grados?

¿Alcanzas con tu mano todos los objetos que necesitas?

¿Descansas cada cierto tiempo para estirar y estirazar las piernas?

¿Qué es la reflexología podal? Origen y beneficios


La reflexología se apoya en la teoría de las zonas reflejas de nuestro cuerpo. Es decir, al estimular o masajear determinadas zonas del cuerpo, se activan otras zonas que no estás tocando, pero que de manera refleja, se están tratando. Un buen ejemplo de ello es la auriculopuntura, de la que ya hablamos en nuestro blog. Se pueden tratar dolencias estimulando las orejas y otras zonas del cuerpo.

El origen de la reflexología tuvo lugar cuando se descubre la medicina alopática, por la cual se comprende que los tejidos se encuentran interconectados, así como diversos órganos e incluso zonas de la piel. Un ejemplo que todos podemos entender rápidamente es la relación que tiene el corazón con el brazo izquierdo y los infartos. Como antes hemos mencionado, todo lo que se refiere a tratar otras zonas con las orejas es la auriculopuntura (técnica derivada de la acupuntura). Pero otra zona de nuestro cuerpo que tiene muchas conexiones con el resto es nuestros pies, por ello existe una gran rama de la reflexología cuyo nombre es reflexología podal.

¿Qué es la reflexología podal?

Como acabamos de apuntar, la reflexología podal se basa en el tratamiento de zonas reflejas a través de los pies. Esta disciplina se aprovecha de todas estas conexiones nerviosas entre órganos, músculos y piel a nivel interno, para de manera refleja, tratar ciertas dolencias o enfermedades con acciones manuales externas como masajes. Por lo tanto, estamos ante una técnica terapéutica que puede ofrecer muy buenos resultados.

Para realizarla no se precisa de ningún tipo de sustancia, si acaso aceite para favorecer la fluidez de los masajes. Siendo la técnica un masaje manual por el cual se aplica presión en las zonas reflejas de nuestros pies. Como extra, las acciones manuales realizadas en los pies tienen muy buenos resultados en la salud de los mismos. De ello hablaremos a continuación en los beneficios de la reflexología podal.

Teoría de Fitzgerald

El Doctor William Fitzgerald desarrolló una teoría por la cual afirmaba que el cuerpo humano estaba recorrido por 10 líneas energéticas. Estas líneas comenzaban en las puntas de los dedos y terminaban en la cabeza. Dichas líneas además, se dividen en tres tramos transversales, permitiendo situar los órganos en los pies, realizando así una especie de mapa del organismo bastante preciso.

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Primera línea transversal del pie: Órganos correspondientes a la línea transversal de la articulación de los hombros. Cabeza, cuello, nuca, nariz y faringe. En el pie se encuentra en la zona de los dedos.

Segunda línea transversal del pie: Se corresponde con la línea transversal del arco bronquial inferior. En el pie se encuentra en la zona de la planta del pie, justo en el pequeño arco que tenemos. Órganos del tórax, abdomen superior, brazo y codo.

Tercera línea transversal del pie: Se corresponde con la base de la pelvis mayormente. En el pie, sería la zona del tobillo / talón.

La importancia de esta teoría fue que acabó con la idea errónea de que las zonas reflejas solo se encontraban en las planta del pie. Fitzgerald demostró que no era así. Las caras internas y externas del tobillo también tenían zonas reflejas. Tiempo después, la masajista Eunice Ingham fue más allá, y a partir de la teoría del doctor Fitzgerald, empezó a considerar los pies como una especie de reflejo total del cuerpo humano general.

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Beneficios de la reflexología podal

Lo cierto es que esta terapia manual es una auténtica bendición para gran número de dolencias. Se pueden obtener numerosos beneficios debido a que trabaja un amplísimo rango de enfermedades y patologías varias. Si bien es cierto que no existen estudios científicos concluyentes sobre su efectividad real en enfermedades, el uso de esta técnica milenaria en tan distintas civilizaciones a lo largo de nuestra historia nos hace pensar que su utilidad está más que contrastada. Y por supuesto, hoy en día, existen infinidad de casos en los que la reflexología podal proporciona grandes dosis de mejorar y bienestar en muchas personas con todo tipo de dolencias.

  • Proporciona relajación mental y física
  • Excelente contra el estrés
  • Favorece el sistema inmunológico
  • Favorece la eliminación de toxinas
  • Puede emplearse como terapia preventiva
  • Alivia el dolor y produce placer
  • Mejora la circulación